El Arte de Abordar a su Jefe para Pedirle un Aumento

El Arte de Abordar a su Jefe para Pedirle un Aumento

Georges Perec

Hay un lugar común en cuanto al oficio de escribir. Hablo de esa frase que dice: “yo no pongo límites a mi imaginación, dejo que se desborde cuando escribo”.

Con su permiso, señores, voy a botarme de risa de dicha tontería.

La imaginación exige que se le impongan límites para poder crear algo que vale la pena. La prueba más tajante de ello es la literatura creada por los miembros del OuLiPo, un grupo francés que se ponían trabas para escribir. Trabas como omitir una letra en toda la novela (traten de escribir 400 páginas en francés sin usar la “e”) o como armar un texto con un tablero de ajedrez (y los movimientos de un caballo).

Ahí es donde la imaginación se muestra en su máxima expresión. Prueba de ello es Georges Perec, miembro del OuLiPo y uno de los más grandes escritores de la literatura francesa.

La editorial Sexto Piso acaba de publicar una joya del también autor de Las cosas  o la vida. Instrucciones de uso, una novelita llamada El arte y la manera de abordar a su jefe para pedirle un aumento.

El texto impacta desde la primera línea porque, de entrada, no hay un solo signo de puntuación. Lo cual es evidente porque la condición que se puso Perec fue hacer una novela organigrama. Sí, tal cual. La historia es un maldito organigrama que te explica que hay de dos cuando decides buscar a tu jefe para pedirle un aumento o tu jefe está o no está en su oficina supongamos que no está entonces tú tendrás que esperarlo en el pasillo o ir con su asistente o dar una vuelta por los pasillos de la empresa que te emplea para ver si a tu regreso tu jefe ya está en su oficina pero puede que tu jefe sí esté en su oficina pero para simplificar porque siempre hay que simplificar supongamos que tu jefe no está en su oficina (a él le sale mucho mejor, pero de aquí pueden darse una idea).

Y así de acelerado e imparable como se ve, el texto se da el tiempo para hacer que el lector no deje de carcajearse y, al mismo tiempo, realiza una crítica ácida y divertidísima de el funcionamiento empresarial.

Todo esto es poco decir. Mejor dejen esto y vayan a leer a Perec. Es un tipo imprescindible, un escritor de primera línea. Un genio, pues.

Los dejo, adiós. No lean, es malo para la salud, te hace ver el mundo distinto. Aunque tienen de dos o hacerme caso o no hacerme caso pero para simplificar porque siempre hay que simplificar digamos que no me hacen caso y corren a informarse sobre el arte y la manera de abordar a su jefe para pedirle un aumento.

 

Manuel Barroso


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