Viene a cuento

Viene a cuento

Hace poco, Bernardo Esquinca (nuestro Stephen King) dijo algo tristemente cierto: en México el cuento es un género despreciado por las editoriales y abandonado por los autores.

Pero no por los lectores, demonios, somos muchos los que prefieren las victorias por knock-out.

Considerando que:

a) En diciembre la gente se regala cosas a lo loco.

b) Tengo que recomendarles libros para que regalen.

c) Nos estamos acostumbrando (toquen madera) a la velocidad metralleta.

d) La gente “no tiene tiempo de leer” algo largo estas vacaciones.

Ahí les va lo más sólido del cuento que se está haciendo en México:

1) Hyperia, de José Luis Zárate.

2) La señora rojo, de Antonio Ortuño.

3) Ojos que no ven, corazón desierto, de Iris García.

4) Todo esto sucede bajo el agua, de Rodolfo J. M.

5) Cabalgata en duermevela, de Édgar Omar Avilés.

6) Mudo espío, de Fernando de León.

7) Cualquier libro de cuentos de(l gran) Alberto Chimal.

8 ) Los niños de paja, de Bernardo Esquinca.

9) La noche caníbal, de Luis Jorge Boone.

10) Siembra de nubes, de Oswaldo Zavala.

11) Las vocales malditas, de Óscar de la Borbolla.

12) Los viajeros. 25 años de ciencia ficción mexicana, antologada por BEF.

13) Grandes hits, antologada por Tryno Maldonado.

14) México negro y querido, antologada por Paco Ignacio Taibo II.

15) El androide y las quimeras, de Ignacio Padilla.

16) Para viajeros improbables, de Cecilia Eudave.

17) Sombras detrás de la ventana, de Eduardo Antonio Parra.

18) I-nte-rrupciones, de Pepe Rojo.

19) Pilotos infernales, de Gerardo Sifuentes.

20) Una ciudad mejor que ésta, antologada por David Miklos.

Y así podría seguir hasta llenar otra lista de veinte. Y otra… y otra…

Y mejor acabo aquí para que vayan a buscar los libros (suponiendo que vayan a buscarlos (suponiendo, incluso, que hayan pasado por aquí)).

Los dejo, pues. No lean, en serio, es malo para la salud, terminan viendo el mundo distinto.

Nota: Hace unos minutos (escribo esto el 18 de noviembre del 2011) falleció, después de mucho tiempo de estar enfermo, el gran Daniel Sada. No lo conocí más que por sus textos, pero es una pérdida que pesa a la gente de letras y a sus lectores.

Agreguen al listado Todo y la recompensa y Ese modo que colma.

Q. E. P. D., Daniel Sada.

Manuel Barroso


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