Puro blablabla

Puro blablabla

¡Feliz año nuevo! (Disfrútenlo, será lo único “lindo” que me leerán)

Empieza un nuevo ciclo (al menos numérico), estamos ante la teórica posibilidad de corregir los errores pasados, mejorar lo bueno y lograr lo que parloteamos que íbamos a hacer un año atrás. Puede ser que, en una de esas, su propósito de año nuevo (sigo sin entender eso, la gente está dispuesta a matarse con una uva en la garganta con tal de que no se le pasen las campanadas) sea leer más (o empezar a leer, nietos míos). En ese caso, sería un poco lógico que vinieran aquí a buscar un nombre, un autor, alguna guía…

Una disculpa, eso no pasará. Hay algo que quiero decir antes.

Señores autores, ¿es posible que su propósito de año nuevo sea empezar a escribir algo relevante?

 Me explico: he andado viendo listas de “los mejores libros mexicanos del 2011” y todo ese blablabla. Con todo el respeto del que soy capaz, ¿es en serio? ¿Esto fue todo? Ánima, Decencia, El cantante de muertos, Hotel D. F., Hielo negro, La vida triéstina, ¿tan tan? ¿Nada más?

Ojo, no estoy diciendo que no sean buenos (yo hablé bien de dos de ellos aquí porque me gustaron y el libro de Miklos es muy bueno), lo que estoy peleando es que no hubo ningún peso pesado. Dudo, en serio dudo, que lo publicado en México el 2011 sobreviva dentro de cien años. Y no es que ser un clásico sea obligatorio, pero es lo que se ambiciona, ¿no?

Ignacio Padilla dice mucho que, en México, “todos somos hijos de Pedro Páramo”. El poeta Juan Alcántara dijo alguna vez (más o menos) “ojalá fuéramos siquiera bastardos de Pedro Páramo”. Yo coincido. ¿Es realmente necesario publicar montones de libros? ¿Por qué no hacer como Rulfo y publicar dos ejemplos universales de literatura sublime? ¿O como Fernando del Paso y callar durante años para volver a hablar con un libro sublime? ¿O seguir los pasos de Ibargüengoitia, donde ninguno de sus libros desentona? ¿Es en serio tan complicado?

No quiero mucho este año, sólo un yate, la Mansión Playboy, que los Celtics salgan campeones, que la crítica en México deje de ser un lastre y una burla (me pondré a trabajar, lo prometo), que los escritores se atrevan a tratar de trascender y que tú, Lector, te hagas exigente con los libros que agarras.

Ya, suficiente parloteo, te dejo. No leas, es malo para la salud, te hace ver el mundo distinto.

 

P.D. Retos a botepronto: Ítalo Calvino, Claudio Magris, Georges Perec, Goethe, E. T. A. Hoffman, Scott Fitzgerald, Vladimir Nabokov, Kurt Vonnegut, Phillip K. Dick, Manuel Puig, Robert Musil, José Luis Zárate, Ezra Pound, Stefan Kiesby y dejémoslo ahí.

Manuel Barroso


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