Reclamo visceral

Reclamo visceral

Hace unos días participé en una jornada estudiantil (de esas cosas a las que los ñoños como yo mandamos ponencias porque disfrutamos el ruedo, que traten de destrozarnos y sonreír sarcásticamente (algún día, en un mes aburrido (julio tal vez), escribiré algo sobre congresos literarios y su triste realidad)), hablé de poesía. Todo muy bonito, blablabla, aplausos protocolarios, dos tres preguntas, cierre, aplausos protocolarios, vino obligatorio.

Todo esto para llegar al punto del mes: quiero hablarles de poesía.

No soy experto, aclaro (pocos lo son, por más que versen lo contrario); sin embargo, algo entiendo y mucho veo. Veo, por ejemplo, qué es lo que la gente entiende generalmente por poesía. Es algo así:

Blablá blablabla blablablabla pasión

Bla blablabla bla blablablablablaamor

Blablablabla blablabla bla corazón

Blablabla blabla blablablabla esplendor

Es decir, un endecasílabo con rima consonante. He ahí la poesía.

Ése sí sabe que no lo quiero ayer que entró por la ventana se lo dije Se hizo para atrás yo que me adelanto a su boca y le digo vete

y él que se comprime en un . yo que le quiero responder algo pero me siento pequeño : Él se muerde, piensa que es una cáscara que hay que abrir se hace lodo una cordillera de lodo Lodo lodo lodo se hizo para atrás, llora y retorna Todo el Todo el amor para atrás Todo el am Todo el amor para Todo el amor para Todo el am Todo el amor para atrás Todo el por la ventana.

El poema se llama “Escena” y es de Yaxkin Melchy. Sí, niños y niñas, eso es un poema. Entonces, la pregunta: ¿qué rayos les hace creer que la poesía es rimadita y con métrica? ¡Eso era moda decadente a mediados del siglo XIX! Baudelaire ya luchó contra eso, ya vivimos las vanguardias, ya Huidobro destruyó el lenguaje.

Mallarmé ya tiró los dados. Maldita sea, Mallarmé, ¡Mallarmé!

El punto es simple: el último que hizo poesía versificada que valía la pena fue Borges. A menos que esté a ese nivel, el escritor que los siga haciendo es porque a) está ejercitando o b) es un pretencioso.

Chavos, señores, mamás, niños, mascotas, acérquense a la poesía libre de métrica. Creo que, aparte de los arriba mencionados, pueden empezar (y a la vez quedarse) por aquí:

Arthur Rimbaud.

T. S. Eliot.

Ezra Pound.

Haroldo de Campos.

Nicanor Parra.

Juan Alcántara.

Pablo Neruda.

Tomas Tranströmer.

William Carlos Williams.

Francis Ponge.

João Cabral de Melo Neto.

Y el enorme etcétera que falta (estos sólo son algunos que me gustan mucho).

Los dejo. No lean, les hace ver el mundo distinto. Coman poesía, así serán felices cuando escuchen que, en un concurso de declamación (esos donde las mamás van a oír a sus retoños repetir como lorito el “poema” que le escogieron), un niño en primaria se pare a recitar “Lo obvio es siempre lo obvio / el poema es un peatón común”.

 

Manuel Barroso


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