Sobre la (triste) realidad de la generación espontánea (Parte 1)

Sobre la (triste) realidad de la generación espontánea (Parte 1)

Hay tres datos curiosos que quiero compartir con ustedes: 

  1. Académicos estadounidenses de diversas universidades (Kansas, Texas o Houston, por nombrar algunas) afirman, en charlas de café nada académicas, que un gran número de estadounidenses se jactan de no haber leído un libro en su vida. 

  2. Los mismos académicos (y muchos más) afirman que el mismo gran número de orgullosos estadounidenses quiere escribir una novela. 

  3. A finales del 2010, el NationalInstituteforTechnology and Liberal Educationdijo que existían 2.869.632 blogs abiertos y actualizados constantemente.

¿Qué se hace en un blog? Se publican cosas que uno escribe.¿Y qué quiere hacer parte de la población (mundial) estadounidense? Escribir y publicar una novela. 

¿Y cuántas de esas personas han leído (por poner una cifra ridícula) diez novelas? 

(Inserte aquí la cifra que crea conveniente: ________________)

Pensémoslo por todos los ángulos que podamos: internet ha acelerado el acceso a la información a velocidades queen la historia habíamos visto. Al mismo tiempo, la red permite una posibilidad que, hasta ahora, nos era desconocida: ¿no quieren publicar lo que escribes? ¡No te preocupes! Sólo haz un blog y publica tus cositas para que millones de usuarios en todo el mundo puedan leerte y apreciar tu tremenda sensibilidad y enorme genio creativo.

En teoría, no puede existir nada mejor que eso. Ya no es necesario revisar cada acento, pensar en cada coma, cortar miles y miles de palabras para que aquel utópico editor que leerá tu texto quede tan impresionado que obligue a la editorial a publicarte porque eres el heredero al trono construido y habitado por Homero.Ahora sólo tienes que dar unos cuantos clicks y aguantar la cola”.blogspot.com” para que, por fin, el mundo pueda leerte, MoOxiiPrInZeZ <3. 

A ti, que no tiene la menor idea de quién es Marcel Proust. 

A ti, que te burlarías (si lo conocieras) de Fernando del Paso por haber investigado diez años para escribir Noticias del imperio. 

A ti, que no entiendes que Juan Rulfo eliminó casi 300 páginas de Pedro Páramo antes de publicarlo. 

A ti, que no tienes la más remota idea de lo que es la tradición literaria. 

A ti, que no entiendes que escribir es uno de los oficios menos glamourosos de la historia (sigo sin verle el atractivo a estar sentado una hora diaria frente a la blancura en la que piensas agregar palabras y otras cuatro corrigiendo tu hora anterior).

(Ahora, con ustedes, una graciosada de nuestros patrocinadores)

Pues sí, lamento decirles que sí. Escribir es un oficio para el que hay que leer (sorry, fellas) y, sobre todo, trabajar. Mucho. Muchísimo. 

Y trabajar es algo que gente como la arriba mencionada (a quienes llamaremos pseudoescritores) no quiere hacer.

Manuel Barroso


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