Mirada eterna

Mirada eterna

Hay veranos que se aferran mas allá de la extensión de una palabra, hay oportunidades que no terminan. Somos como arena, somos las gotas de agua que cayeron antes de que la ola rompiera con su fuerza abominable, somos la brisa llevada al rostro de aquel amor que amanece respirando en balcones de madera, seremos casi como la estela que los cometas dejan en el cielo.

El espacio que al hombre le falto para palpar el cielo, el anochecer en los desiertos donde vuelan las palabras como chispazos de fogata al viento, contamos la historia de los escorpiones y las tormentas en epopeya, donde las caídas sean en hojarasca otoñal y agua de pétalos de rosas.

 Desnudaremos nuestros pechos en un invierno glorioso, y vestirás tú, la viva juventud de la primavera.

Te pido que temas la felicidad que te ofrezco, pues conmigo los atardeceres serán una caótica aventura a las pinturas del mundo, las constelaciones las volveremos océanos bañados con luz de luna, y las noches de lluvia les colocaremos diamantinas en los brillos que las luciérnagas nos regalen, andaremos de noche por sobre vegetación que se ilumina, por sobre un sueño dibujado de rayos solares y flores. Conoceremos las profundidades húmedas de las cavas, los huertos soleados, los sombreros grandes y los festivales mas magnánimos del planeta.

Jugaremos a venderle papalotes a las nubes, volvernos los vientos que soplan la lluvia, la lágrima que escurre de los ojos que formaron senderos de armonía, olvidarnos del tiempo; hacernos infinitos, como diamantes que por cada milenio que se disimula, realza su grandeza.

Te invito a volvernos, un velero que despoja horizontes. La luz que cruza nuestros sentidos cuando el corazón palpita de forma violenta, la fortuna envuelta en una manta frágil que guarda los secretos de la vida y la muerte.

Te invito a que ser puesta sobre papel y palabras, tu cintura y espalda. Hacer de tus ojos el ámbar y el musgo, y de tus labios el corazón errante de los trenes antiguos, vivos por su ardiente interior callado.

Le regalaría a tu pelo el pretexto perfecto para volverse telar; y que dibuje la antigüedad de la belleza. Te invito a hacer de tus senos las fronteras del ayer con el hoy… Haría de ti la pintura mas inmensa del mundo, la escultura con proporciones galácticas, nadie podría retenerte con suficiente fuerza y todos amarían de ti hasta las pecas que se escondes por sobre las piernas.

Las eternidades son perfectas si duran una mirada, dispongo una eternidad a que me la robes con tus ojos de vestigio místico y el encanto que me vuelva piedra el tiempo que dure la eternidad, en la que puedas mirarme.


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