Testimonio de la vida

Testimonio de la vida

Hoy les quiero compartir el testimonio de una chava el cual me pareció interesante, su nombre es Pamela Padilla.

Testimonio de la vida

Hola a todos me llamo Pamela, pero mis amigos me dicen “Pame”, hoy les quiero compartir como Dios me cambio la vida:

Primero que todo yo era una persona muy depresiva y no me gustaba contar mis cosas. Reprimí durante muchos años lo que a continuación voy a decir.

Mi niñez no fue muy “bonita” que digamos. Cuando era pequeña mi mamá se fue para los Estados Unidos y yo quede con mi abuelita. Ella pasaba haciendo mandados y yo pasaba prácticamente sola en la casa.

En mi casa durante ese tiempo estaban construyendo, en ese entonces uno de los albañiles se quedaba a dormir. El era una persona que se aprovechaba de mi inocencia, el me llamaba ofreciéndome cosas bonitas y yo iba, era así como abusaba sexualmente de mi y recuerdo que solo le decía: “¿señor porque usted hace eso?”

A partir de ahí yo no entendía lo que pasaba, porque no me sentía igual que las demás niñas y no lo decía a nadie lo que había pasado; me sentía culpable.

Pasaron los años y de nuevo fui abusada por otra persona, y debido a eso empecé a detestar cada vez mas a los hombres.

En el colegio les hacia la vida imposible a los chavos y era la “odiosa” de la clase, porque detestaba a las personas. Todos mis compañeros me dieron la espalda, ellos no me quería en esa sección y me tuve cambiar de aula. Las “nuevas amigas” que había conseguido, hacían cosas incorrectas metiéndose con señores; nos salíamos de clases, y hasta aceite me indujeron a oler.

Yo era bien coqueta, mi objetivo era ilusionar a los chavos, y hacerlos sufrir porque me caían mal; todo era resentimiento con los seres humanos, creía que todos eran malos y se merecían sufrir, porque yo me sentía sucia por culpa de los hombres.

Con mi mamá pasé momentos difíciles, ella en ocasiones no me decía cosas buenas y me hacía sentir como que le estorbaba en la casa, eso me ponía muy mal; me sentía sola.

Intenté acabar con mi vida en muchas ocasiones, pero me sentía inútil porque nunca me resultaba, tomaba muchas pastillas y solo convulsionaba, nadie se daba cuenta.

También me cortaba con cuchillo mi cuerpo, decía que era para no sentir tanta soledad ni tanto dolor en mi corazón, porque nadie me comprendía, nadie sabia lo que me estaba pasando.

Un día cuando ya no aguanté, me hinqué, me humillé y lloré, como nunca en mi vida, ante Dios. Le dije al Señor que no sentía que perteneciera a este mundo, que quería amigos sanos porque no encajaba en esta vida.

Me acordé de un verso en la Biblia que decía:

“Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.” (Jeremías 33:3)

Con el pasar de los días Él me respondió rápido. Un día un grupo de chavos llegaron a la casa de mi prima y yo estaba de visita. Rápidamente me fui a esconder porque me daba pena, miraba a distancia que ellos se divertían sanamente y a la vez hablaban de Dios, ellos me invitaron a la Iglesia, y pues accedí.

Wilson López me había hablado de la salvación. Me ayudó a entender que Cristo Jesús había muerto por mí, para poder perdonar todos mis pecados, y que había resucitado ¡Yo lo creí! A partir de ahí mi vida empezó a cambiar.

En el Grupo me sentí en familia porque yo no sabia lo que era un abrazo, o que te dijeran “Te quiero”, básicamente me hicieron sentir amada.

Allí me enseñaron mis primeros pasos de como querer a la personas, el comienzo nunca lo olvidare, fui como un bebé dando sus primeros pasos. Todo me costaba trabajo al principio, el amar y el perdonar.

Después de todo eso, todavía tenia problemas y dificultades en mi vida, la diferencia ahora era que tenia a Dios de mi lado y sabía que ya no estaba sola, porque en esos momentos difíciles, se me venia su palabra a la mente, y me ayudaba a salir adelante.

Aprendí a perdonar a las personas que me habían hecho daño en el pasado; ahora una de mis principales metas es hablarle a mi mamá del amor de Jesucristo.

Yo decidí cambiar, cuando le clamé al Señor con todo mi corazón, Él me respondió y me dio amigos que me ayudaron a crecer más en sus caminos. El día de hoy se lo que es tener una relación personal con Dios.

 

-Pedro Anaya


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